3.4.1.3.- Riesgos al comprar fondos recomendados por nuestra entidad tradicional



3.4.1.2.- Tendencias: Qué fondos elegir (30/07/2012)



Durante los últimos años los bancos españoles han vendido productos de mala calidad. Como dice el principio de Hanlon «Nunca le atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez». Pensemos entonces que los casos de las preferentes, subordinadas y convertibles fueron solo un cúmulo de errores sin maldad. Eso sí, no continuemos adquiriendo productos que perjudiquen nuestros bolsillos.




En la actualidad nos encontramos con un sistema financiero muy débil e inestable. La actitud de los asesores financieros de lo bancos tradicionales sigue siendo la misma, AGRESIVIDAD COMERCIAL. Estos asesores financieros de entidades como Bankia o Santander se parecen cada vez más a agentes comerciales a domicilio (como los vendedores de cuchillos o enciclopedias), les imponen objetivos muy estrictos desde arriba y se ven obligados a vender cualquier producto, adornándolos de cualquier manera. 




El riesgo se encuentra en que la gran parte de los inversores que acuden a estos productos en sus entidades habituales desconocen el funcionamiento de los fondos de inversión, y aunque puede que estos fondos no sean malos, se corre el riesgo de que existan cambios de tendencia en la realidad económica y nadie nos informe de que eso pueda influir en nuestros fondos, y por ende, en nuestros ahorros. Fondos propios como, por ejemplo los de Bankia, invierten en el mismo Bankia, por lo que el fondo -aun siendo una institución independiente- pierde su independencia al vincularse los beneficios del fondo a los de Bankia (si Bankia pierde, como es posible que siga pasando, el fondo tendrá pérdidas). Si los fondos son de gestoras extranjeras, nuestro banco actúa como comisionista y, lógicamente, solo le interesa tener los más agresivos que dejan más comisión. Resumiendo, el primer problema es la variedad de la oferta. El segundo problema surge de la dificultad de la elección. En muchas ocasiones el demonio está en los detalles y, a veces, buscando protección se encuentra uno con patrones de riesgo no deseados.




Otro problema que presenta el manejo de estos fondos a través de entidades bancarias tradicionales es la escasa dedicación que están mostrando en sus clientes. En la mayoría de los casos no informan sobre los beneficios fiscales que los fondos de inversión ofrecen, perdiendo el inversor la posibilidad de desgravarse por la compensación de plusvalías y minusvalías.