2.2.- Aspectos que debemos conocer sobre nuestra entidad bancaria, sobre los productos que tenemos en ella y sobre si esa entidad quebrara.



Debemos interesarnos por la situación financiera en que se encuentra nuestra entidad habitual. Durante los últimos años de auge en la economía española, hemos estado acostumbrados a que los productos que nos ofrecía nuestro banco eran beneficiosos para nuestra economía familiar o de empresa. La realidad es que en la actualidad podemos observar cuáles de estos productos eran de calidad y cuáles no. Pasamos ahora a desglosar los productos que se han vendido de forma cotidiana, añadiendo los puntos en los que hay que prestar atención.


2.2.1.- Fondos de inversión comercializados por entidades bancarias españolas


Dentro de estos, habría que distinguir los de gestora propia y los de gestoras externas. Respecto a los primeros, desafortunadamente, y para muestra los útlimos garantizados de Bankia, pueden estar íntimamente imbricados en la política de la entidad, básicamente comprando su propia deuda por lo que es lógico dudar de su independencia.


Respecto a los segundos, los fondos de inversión son una solución perfecta (con honrosas excepciones, aconsejamos los de gestoras extranjeras) porque son entidades jurídicas propias súper auditadas. Esto quiere decir que si tenemos comprado en Bankia un fondo de JP Morgan y Bankia quiebra, nuestro fondo NO SE VE AFECTADO EN ABSOLUTO.


Un fondo que invierta en bolsa puede subir o bajar, pero para que quebrara tendrían que quebrar todas y cada una de las decenas de empresas que lo componen. En los fondos habituales, no Hedge Funds ni Madoff´s, la quiebra no es posible. Hay fondos de todo tipo: monetarios en euros, los cuales darán poca rentabilidad, pero no bajarán, de renta fija con todo tipo de plazos, de renta variable sectorial, de retorno absoluto, en otras monedas...


Entonces, ¿cuál es el problema con los fondos? Si los fondos son de gestoras extranjeras, nuestro banco actúa como comisionista y, lógicamente, solo le interesa tener los más agresivos que dejan más comisión. Por tanto, el primer problema es la variedad de la oferta. El segundo problema surge de la dificultad de la elección. En muchas ocasiones el demonio está en los detalles y, a veces, buscando protección se encuentra uno con patrones de riesgo no deseados. En este sentido, si tienes dificultad para conseguir el fondo que deseas, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Intentaremos echarle una mano.


2.2.2.- Plazos fijos, depósitos y cuentas remuneradas


Los conoces: plazo fijo a un mes, depósito Ronaldo, cuenta naranja... Pueden ser una opción para capitales menores, pero YA NO SON LA SOLUCIÓN PARA LOS AHORROS como había sido hasta ahora. Ya hemos comentado alguno de los motivos. Dado que el binomio rentabilidad-riesgo siempre existe, cuando alguien nos ofrece un tipo de interés atractivo es debido a que la entidad tiene un alto riesgo de quiebra. Y atento: hasta ahora el Estado ha nacionalizado las entidades, pero puede que esto deje de ocurrir (de hecho pensamos que en algún momento dejará de hacerlo). No hay dinero para cubrir los depósitos por lo que probablemente se tenga que recibir un pago fraccionado durante 10 ó 20 años: ¿se imaginan?


Estos productos tienen el riesgo de la entidad que los ofrece por lo que, si contratas alguno puede ser buena idea:


-eligir un banco fuerte, 

-que no tenga penalización por sacarlo anticipadamente, 

-depositar poca cantidad de dinero.


2.2.3.- Renta fija y bonos


Las empresas y los gobiernos cuando necesitan dinero pueden emitir deuda, a distintos plazos y cantidades, por la que pagan unos intereses (cupones) a los inversores que los adquieran. La compraventa de esta deuda, sea del propio emisor o de “segunda mano”, es lo que se llama renta fija o mercado de bonos.


El mundo de la renta fija y los bonos es bastante complejo, por lo que, en general, parece sensato delegar en profesionales la gestión de los mismos. La mejor opción es, sin lugar a dudas, los fondos de inversión, donde encontrarás toda la gama de opciones: fondos que tratan con deuda de gobiernos a largo plazo, a corto, de países emergentes, de empresas grandes y estables o de pequeñas o de baja calidad crediticia que pagan un cupón alto (high yield)... De nuevo la pregunta surge: ¿cuál compro?


La compra de un bono en el mercado primario o secundario suele ser compleja, pero si la idea es dejar la inversión hasta su caducidad, puede dar un jugoso cupón. Lógicamente, NO TIENE POR QUÉ ELEGIR ESPAÑA, para esta inversión y sí un buen bono corporativo de una multinacional estable que cotice con descuento. En cualquier caso, es mucho esfuerzo para individuo no especializado.


2.2.4.- Acciones 


Sabes lo que son las acciones y el terrible riesgo que conllevan. Solo permíteme comentar cuatro aspectos a tener en cuenta adicionalmente a la formación y el asesoramiento. El primero es que, asumiendo el riesgo, compres poco a poco. El riesgo de comprar en una ocasión es muy alto pues puede ser un mal momento de mercado (no hagas caso, el market timing no existe). Segundo, elige buenas compañías, estables, anticrisis, que paguen dividendos. El tercero se refiere a que el mundo no termina en los Pirineos. Busca fuera. Si España está tocada, otros sitios no tanto. No te empeñes en lo nacional. Y para terminar, compra con la idea de formar una cartera, no de especular, de dejarla tiempo, años. Los costes de otra manera son terribles.


2.2.5.- Preferentes


Los bancos y cajas estuvieron en pleno proceso de lanzamiento de deuda preferente o subordinada, casi de forma enloquecida. La estuvieron endosando a todo tipo de clientes, pero ¿era conveniente?, ¿había trampa?, ¿por qué el Banco de España había realizado advertencias en algunas emisiones?, ¿eran todos iguales? Intentaremos responder a estas cuestiones de manera simplificada (discúlpennos la consciente falta de precisión, incompatible con la claridad).


1. Por calidad crediticia lo mejor son los bonos senior, luego las obligaciones subordinadas y después las preferentes (marcan el orden sobre quien tiene derecho a recibir compensación en caso de quiebra de la entidad).


2. Este tipo de deuda no está protegido por los 100.000 euros de los depósitos y cuentas en caso de bancarrota. 


3. Las obligaciones subordinadas habitualmente tenían dos vencimientos: a los 5 años, donde el emisor podía cancelar la deuda o a los 10 donde terminaba sí o sí.


4. En las obligaciones preferentes el emisor no tenía por qué amortizar la deuda en los períodos, por lo que este tipo de deuda podía ser perpetua y no amortizarse jamás (cobraríamos los intereses pero no nos devolverían el dinero nunca). Habitualmente, esto no había ocurrido. Con la crisis actual, está siendo lo habitual. Además, en este tipo de obligaciones, si el emisor no obtiene beneficios, no paga.


5. En caso de necesitar liquidez, muchas entidades decían que había recompra interna de las obligaciones, pero no lo ponían por escrito (menos aún el precio de la recompra). Esto es, el propio emisor o algún otro cliente compraría mis obligaciones y me daría el dinero, pero ¿a qué precio? ¿con qué rebaja? Si no lo hace la entidad, se puede ir al mercado de "segundamano" AIAF, y sorprendernos con los enormes descuentos que encontramos.


2.2.6.- Convertibles 


Las emisiones de convertibles son un híbrido entre la renta fija y las acciones. No vamos a extendernos en ellas porque tienen un grado de complicación altísimo, con unas matemáticas detrás complicadísimas. No son para particulares.
Si desafortunadamente, le han endosado algunos, intente salir de la mejor manera posible, con la oferta que le pueda hacer su banco (¿culpabilidad?) y aprenda que el banco no está para ayudarle sino para venderle productos.