1.3.- El rescate a España



1.3.1.- Antecedentes

Al inicio de la crisis, España tenía un nivel de deuda pública bajo en comparación con otras economías avanzadas, como Alemania, Francia, EEUU y mucho inferior todavía al de Italia, Irlanda o Grecia. 

Durante el mandato de José Luís Rodríguez Zapatero, apoyándose este en el margen de incremento de la deuda pública, intentó reactivar la economía con más gasto, evitando tener que realizar medidas de austeridad. Sin entrar a valorar la bondad de esa decisión en términos generales, en una crisis de esta embergadura era el equivalente a cerrar las contraventanas cuando viene un huracán que va a hacer volar la casa entera. Ante la ausencia de resultados positivos, debido a la presión internacional, el Gobierno se vio forazado a tímidamente expandir las medidas de recorte para, sobre todo, devolver la confianza a los mercados financieros sobre la conveniencia de invertir en el país. 

En septiembre de 2011, con el objeto de aumentar esta confianza en los mercados financieros, el Gobierno y la oposición lograron sacar adelante la modificación de la Constitución Española, estableciendo la obligación de tener un presupuesto equilibrado. 

1.3.2.- El último detonante 

El 9 de mayo de 2012 el gobierno nacionaliza la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros. 

El viernes 25 de mayo Bankia pide una inyección de 19.000 millones de euros de dinero público para BFA, de los cuales 12.000 irán a parar a Bankia. Esta cifra desborda todas las previsiones y se convierte en el mayor rescate financiero de la historia de España y uno de los mayores de Europa. 

El 28 de mayo la prima de riesgo alcanza su máximo histórico en 511 puntos básicos, superando la prima de Grecia cuando fue rescata, y muy cerca de las de Portugal e Irlanda. 

El 4 de junio de 2012 el presidente Mariano Rajoy pide modificar las reglas para que se recapitalice directamente la banca, sin pasar por los Estados. Esta medida fue denegada rotundamente por Alemania: "los rescates han de hacerse a través de los Gobiernos para asegurar que los préstamos estén condicionados a ciertas políticas". Este es el hecho clave que hay que entender cuando se habla de rescate e intervención, y al que posiblemente hay que plantar cara. 

El rescate que plantea Mariano Rajoy supone que se inyecte el dinero directamente a la banca. El motivo de la petición española es lógico: si la ayuda se destina al Gobierno, este tiene prioridad de pago en caso de quiebra, es más “senior”, lo que repercute negativamente en el resto de la deuda existente al habérseles “colado en la fila” en caso de impago. El interés de ese préstamo debería ser sufragado por la propia banca, que, en caso de ser privada, saldría de los fondos de la propia entidad. 

Sin embargo, nadie da duros a cuatro pesetas. Alemania, atemorizada por la inflación que puede provocar la impresión masiva de billetes (recordemos sus malas experiencias históricas con la hiperinflación de Weimar), desea controlar en primera persona las políticas económicas de España, como ya lleva un tiempo realizando.