El BCE sale en auxilio de España y deja a Rajoy a merced de la troika



La arquitectura institucional diseñada en los dos últimos años por la Unión Europea para afrontar la crisis de deuda soberana, comienza a dar sus frutos. A cambio de una condicionalidad “estricta y efectiva”, en palabras deMario Draghi, el BCE comprará deuda pública de forma ilimitada. Y lo que es también relevante: sin conservar el estatus de acreedor preferente frente a los inversores privados.
Lo que no se sabe es a partir de cuándo comenzará a adquirir títulos gubernamentales. Ni qué entiende el BCE por condiciones estrictas y efectivas. Ni siquiera si España tendrá que negociar un nuevo Memorado de Entendimiento (MoU) o valdrá el actual con adendas. Ni, por supuesto, en qué nivel tiene que encontrarse la prima de riesgo para justificar una intervención de los banqueros de Fráncfort. El BCE podría haber anunciado un determinado diferencial -como hizo el Banco de Suiza para defender el franco de su imparable apreciación- pero no lo ha hecho.

Lo que sí está claro es que el Banco Central Europeo inicia una nueva era -en la que se juega su credibilidad- que le implica directamente en la financiación de los Estados, algo que está fuera de su mandato y que prohíben taxativamente sus estatutos. Pero el BCE lo salva con un argumento de peso: la transmisión de la política monetaria se ha roto (los bajos tipos de interés no llegan a los agentes económicos) y su obligación es restaurarla.

“No es normal”, asegura una fuente oficiosa del Banco de España, “que unos países se financien al 1,5% y otros al 6%”, y por eso está decidido aintervenir, aunque siempre en el mercado secundario, nunca comprando directamente las emisiones a los tesoros nacionales, algo que si podrá hacer el futuro Mecanismo de Estabilidad (Mede).

El cuándo se concretarán esas compras es la gran pregunta que se hacen los mercados, y hoy por hoy lo que se descuenta es que hay por delante varias semanas de tregua. Nadie apuesta contra la deuda de los países periféricos cuando el BCE anuncia que sacará su artillería para aumentar los precios y bajar la rentabilidad, que operan en sentido inverso.

Sin embargo, el dinero es ilimitado, pero la tregua no, y como sostiene el responsable de un importante servicio de estudios, lo que parece fuera de toda duda es que España -se trata de  un requisito indispensable para que actúen los instrumentos de ayuda financiera- no lo pedirá hasta que pasen las elecciones vascas y gallegas del 21 de octubre.

Líneas rojas

Todo dependerá en última instancia del grado de cumplimiento de los objetivos de déficit, que es la condición número uno de las que exige la UE: la auténtica línea roja. Si España no cumple con el déficit, el BCE se abstendrá de intervenir –como ayer dejó claro Draghi- y dejará al Tesoro a merced de los mercados

En cambio, si cumple, el Gobierno podrá sacudirse las presiones de los países del norte, que quieren que España (e Italia) pidan lo antes posible la nueva asistencia financiera. Sobre todo a la vista del enfriamiento de sus economías derivada de la crisis financiera, como ayer puso de relieve Eurostat. La economía del área euro cae ya un 0,5% en términos anuales y un 0,2% trimestralmente.
La fórmula utilizada para resolver la crisis de deuda soberana no supone unrescate formal, ni siquiera convencional, de la economía española a la manera de lo que se hizo con Grecia, Portugal o Irlanda. Entre otras cosas porque el Consejo de Gobierno del BCE precisa en su comunicado que se podrá utilizar una línea de crédito denominada Línea de Crédito con Condicionalidad Reforzada (ECCL en siglas en inglés)   para intervenir en los mercados.

Esta línea está ya operativa y puede activarse de forma casi automática una vez que lo apruebe el Eurogrupo, aunque el primer  requisito continúa siendo que lo pida el Gobierno español. Lo mismo ocurre con el Fondo de Estabilidad Financiera (FEEF) o el Mecanismo de Estabilidad (Mede), aunque con una sustancial diferencia.

La línea de crédito -en la que participa el FMI- tiene menos condicionalidadque el Mede, que exigiría, con toda probabilidad, un nuevo Memorando. Como dice un economista, la línea de crédito es ‘soft’, mientras que el mecanismo de rescate sería más exigente.

En ambos casos, sin embargo, los enviados de la ‘troika’ -los célebres hombres de negro- vigilarían de manera todavía más estrecha la economía española. En palabras del BCE, "se requerirá la participación del FMI en el diseño de la condicionalidad específica para el país y en el seguimiento del programa”. Mientras tanto, seguirá siendo el BCE quien preste dinero a la banca, cuya apelación al Banco Central Europeo para resolver sus problemas de liquidez alcanza ya los 375.500 millones, dinero que se ha prestado sin condiciones, al contrario que en el futuro más inmediato.