El rescate de la banca superará los 62.000 millones al incluir participadas y deuda pública



El rescate de la banca española superará finalmente las estimaciones de las consultoras independientes -62.000 millones en la parte alta de la banda- puesto que incluirá las pérdidas sufridas en participadas y en deuda pública, según confirman varias fuentes conocedoras del proceso de evaluación de la banca española. No obstante, las nuevas estimaciones individuales que se están realizando ahora tampoco calculan estas partidas. 

El propio Ministerio de Economía reconoció tras publicar los test de estrés en junio que los cálculos no incluían estas partidas. Ni tampoco se incluye en el ejercicio bottom-up (de abajo arriba) que concluirá en septiembre por Oliver Wyman con la información proporcionada por las cuatro grandes auditoras, en el que se estimarán las necesidades de capital individuales de cada entidad. Sin embargo, sí tendrá que estimarse para solicitar el importe del rescate, según confirman las fuentes consultadas.

"En la foto final tienen que estar las participadas y la deuda soberana, se tienen que tener en cuenta a la hora de calcular los importes que se van a solicitar", asegura una de las fuentes. Otra matiza que "la cifra ha de ser total, aunque el riesgo de crédito supone la parte mollar de las pérdidas, estas partidas también implican necesidades de capital que deben estimarse a la hora de solicitar el rescate".

"El informe que va a elaborar Oliver Wyman es sólo un input para que las autoridades digan cuánto dinero corresponde a cada entidad. Será el Banco de España el que diga a cada una qué necesidades totales de capital tiene", añade esta fuente. Por tanto, tendrá que ser el propio supervisor, o el Ministerio de Economía, quien complete el trabajo de la consultora para incluir las participadas y la deuda soberana a la hora de llegar a la cifra final.

Las pérdidas de Bankia

Y esta cifra final puede ser notablemente más elevada que la estimada en junio por Oliver Wyman (entre 51.000 y 62.000 millones) y Roland Berger (51.000). El ejemplo más claro es Bankia. Dentro de los famosos 19.000 millones solicitados al Estado para recapitalizarse, la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri incluye 3.900 millones de saneamientos por la pérdida latente de sus participadas, dado que el valor actual de estas empresas es muy inferior al valor de adquisición. Es decir, en el caso de Bankia, los test de estrés no habrían identificado esos 3.900 millones, y habrían dejado las necesidades de capital en 15.100 (si hubieran seguido los mismos parámetros que la entidad).

En Economía consideran que Bankia es un caso "bastante peculiar" y su situación no es extrapolable al resto del sector financiero. "Ni siquiera al resto de entidades controladas por el FROB", puntualizan en el departamento que dirige Luis de Guindos. Pero lo cierto es que todas las entidades financieras tienen importantes participaciones empresariales, tanto cotizadas como no cotizadas, con fuertes pérdidas latentes en la mayoría de los casos.

La deuda pública "pone los pelos de punta"

La deuda pública supone otro serio quebradero de cabeza. Sólo entre Santander y BBVA aglutinan 125.000 millones en deuda española, y las entidades nacionalizadas han sido enormemente activas para salvar las subastas del Tesoro, como ha informado El Confidencial. Las perdidas en este capitulo dependerán del haircut que se aplique a la deuda española, aunque en teoría debería aproximarse al que ya han impuesto las cámaras de compensación o el propio BCE. 

Otra de las fuentes consultadas asegura que "algunas entidades tenían los pelos de punta pensando que los test de estrés iban a incluir las posiciones en deuda soberana y respiraron aliviadas cuando Roland Berger y Oliver Wyman les dijeron que no se iban a tener en cuenta". Lo cual apoya la idea de que las pérdidas en este capítulo son muy importantes, al menos en un grupo de entidades.

"No entendemos por qué España no ha incluido un análisis estresado de otros activos problemáticos, como las participaciones empresariales, los activos fiscales o incluso la deuda pública, ya que el programa de recapitalización de Bankia pone de manifiesto la existencia de 'agujeros' en exposiciones no de crédito", criticaba en junio Credit Suisse.