El Gobierno quiere evitar que 'otra CAM' vacíe el Fondo de Garantía de Depósitos


El Gobierno quiere evitar que se produzca otro caso como el de la CAM, en el que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) tuvo que ofrecer unas garantías contra pérdidas enormes al Banco Sabadell para que se quedara con la maltrecha caja alicantina ante la renuncia de los demás candidatos. A partir de ahora, el FGD no podrá otorgar ayudas superiores a los desembolsos que tendría que realizar en caso de liquidación, es decir, los consabidos 100.000 euros como máximo por cuenta.

El borrador del Real Decreto de reestructuración y resolución ordenada de entidades, que el Ejecutivo tiene previsto aprobar este viernes, recoge en su disposición final séptima que "al adoptar estas medidas [de apoyo a la resolución ordenada de una entidad], el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito no podrá asumir un coste financiero superior a los desembolsos que hubiese tenido que realizar de optar, en el momento de apertura del proceso de resolución, por realizar el pago de los importes garantizados en caso de liquidación de la entidad".

Entre las numerosas posibilidades para dar salida a las entidades inviables que ofrece este decreto, sigue estando la de ofrecer garantías o apoyo financiero a los compradores, es decir, el sistema que se ha seguido hasta ahora en todas las subastas: los famosos EPA (esquemas de protección de activos). Por tanto, no se puede descartar que vuelvan a utilizarse en las próximas subastas pendientes: Catalunya Caixa, Banco de Valencia, NovaGalicia y BFA-Bankia.

En las primeras ventas, estas garantías fueron otorgadas por el Estado, pero la magnitud de la ayuda de la CAM hizo que el coste recayera sobre el FGD, que se nutre de las aportaciones de las entidades, para no incrementar el déficit público. Lo mismo ocurrió con Unnim, todo lo cual dejó el fondo a cero y obligó a una derrama para reponerlo.

Unos precedentes aterradores

En el caso de la CAM, la falta de competencia obligó al Banco de España a otorgar al Sabadell garantías por el 80% de 20.700 millones, lo que suponen 16.600 millones (los primeros 3.900 millones de pérdidas estaban cubiertos por las provisiones de la CAM). Asimismo, incrementó la inyección de capital desde 2.800 hasta 5.249 millones. Es decir, un total de 21.800 millones asumidos por el FGD. No obstante, no se espera que se utilice toda esa cantidad, sino que las estimaciones de pérdida esperada se sitúan en los 12.000 millones (más los 5.249 de capital).

En cuanto a Unnim, BBVA obtuvo 953 millones de capital (y ganó porque los demás pedían más de lo inyectado inicialmente por el FROB) más un EPA de 1.044 millones para cubrir el 80% de 1.305 millones, la cartera de activos tóxicos una vez descontadas las provisiones que tenía dotadas la fusión de las cajas de Sabadell, Manlleu y Terrassa. En total, 1.997 millones, también del FGD.

Mejor liquidar que dar esas garantías

Después de estos enormes desembolsos, el Ejecutivo ha decidido poner un techo a estas garantías pese a no ser dinero público, y ha aprovechado el nuevo Real Decreto para ello. Este tope es el lógico: el coste que tendría que desembolsar el FGD en caso de liquidación de la entidad. Si las garantías para un comprador resultan más elevadas, sale más a cuenta no venderla y cerrarla. Algo que asume la doctrina de Bruselas respecto a cuándo deben liquidarse las entidades, aunque Economía sigue insistiendo en que no se va a hacer con ninguna.

No obstante, el 'banco malo' reduce notablemente las posibilidades de que se apliquen nuevos EPA a las entidades que van a recibir dinero europeo. Dentro de las posibilidades que permite el Decreto, la más probable parece el troceo de las entidades en dos: por un lado, los activos tóxicos, que irán a parar al 'banco malo' -algo obligatorio en todo caso para las entidades nacionalizadas-; y los activos rentables, que se depositarán en el llamado 'banco puente' que podrá venderse sin necesidad de EPA puesto que los activos problemáticos ya no estarán ahí. De hecho, la idea es que los compradores paguen dinero por este negocio 'sano', al contrario de lo que ha ocurrido hasta ahora.