El Banco de España confirma que habrá entidades financieras que serán liquidadas



El gobernador del Banco de España, Luis Linde, ha garantizado que las entidades financieras "sin pulso suficiente" para asegurar su futuro tendrán que encarar un proceso de resolución o liquidación ordenada.
En su primera comparecencia en la comisión de Economía en el Congreso, el sucesor de Miguel Ángel Fernández Ordóñez subrayó también que la gestión de los activos inmobiliarios dañados de las entidades con ayudas se prolongará "en el tiempo" de forma separada, con el fin de "no contaminar" las operaciones y resultados de la banca.
Linde además incidió en que para minimizar las "cargas" sobre el contribuyente se podrán tomar medidas sobre el pago de dividendos, remuneraciones y compromisos de tenedores de instrumentos distintos a a las acciones. "Tengo la seguridad de que pronto la banca desarrollará su actividad con solvencia y vitalidad", confió.
Además, Linde ha asegurado que la "euforia" de la burbuja inmobiliaria llevó a "no ver o no querer ver" los riesgos acumulados antes de la crisis, y ha considerado que se actuó "con poca decisión" y de forma "inadecuada"; afirmación que hace "con la fácil lucidez que da mirar al pasado desde el presente y, por supuesto, sin querer dar ninguna lección a nadie".
El gobernador ha puesto como ejemplo algunas cuestiones que ilustran que se actuó "de modo insuficiente" en la crisis financiera, como la aprobación de los Sistemas de Institucionales de Protección (SIP) o "fusiones frías", cuyo efecto final "no fue demasiado positivo y contribuyó más bien a retrasar decisiones y ajustes".
Linde indicó que el supervisor debería haber sido "aún más heterodoxo" sobre su capacidad regulatoria para mitigar la "vulnerabilidad" del sector financiero. "No tuvimos éxito en la supervisión macroprudencial", sentenció el gobernador.
Otra de las cuestiones que ha apuntado Linde ha sido que "casi nadie previó la doble recesión, algo que afectó, sin duda, a la calidad de los test de solvencia que el Banco de España llevó a cabo en 2010 y 2011", y ha asegurado que el organismo "debería haber sido más heterodoxo en su capacidad reguladora y supervisora para mitigar la vulnerabilidad del sistema financiero".