La foto que revela lo que de verdad se cuece sobre el euro y la banca



Esta semana se presentaba decisiva, vital, clave, básica y cuantos adjetivos quieran para saber qué será de nosotros en los próximos días y en los siguientes años. La atención el lunes era máxima entre tanta cumbre del G 20 en México, de la sostenibilidad en Brasil, del Ecofín en Luxemburgo y de las cuatro mayores economías de Europa en Roma para pergeñar la reunión trascendental, solemne, esencial y capital de la Unión Europea del próximo día 29.

Y la enésima semana fundamental para la supervivencia del euro no ha defraudado a nadie, especialmente a los que no esperaban más que declaraciones, filtraciones, desmentidos, guiños, fotos, gesticulaciones y humo, mucho humo, para no aclarar nada, para generar más confusión entre la incrédula ciudadanía, cuya pregunta esencial en estos días sigue siendo qué hacer con su dinero, si mantenerlo en el banco, llevárselo a Suiza -él que pueda, claro está- o meterlo debajo del colchón. El miedo está en máximos históricos.

Mientras Obama, Merkel, Barroso y Lagarde se pelean por demostrar quién tiene los atributos mejor puestos, con nuestro dicharachero Rajoy rogando unas limosnas, lo cierto es que la banca mundial no se fía ni un pelo de tanto sabio. Por eso, porque no ven claro que Grecia se mantenga dentro de la Unión Monetaria pese a la celeridad en la formación del nuevo Gobierno y que España e Italia no acaben como Portugal e Irlanda, han comenzado a realizar unas pruebas en la trastienda de los mercados para calcular cómo afectaría a sus sistemas informáticos y a sus balances la vuelta al dracma, la peseta o la lira.

Los operadores de divisas conocen la maniobra, descubierta por un despiste de Bloomberg, esas pantallas que usan los operadores para comprar y vender acciones o bonos, que entre el 1 y el 6 de junio, justo antes de las elecciones en Atenas, abrió una aplicación (observen la foto) en la que se podía ver el cruce entre la antigua y nueva moneda griega contra el euro. Es decir, alguien estaba empezando a recalcular sus posiciones en el caso de que la primera democracia de Europa emitiese sus dracmas en el corto, medio o largo plazo, decisión histórica que tendría graves consecuencias en las cuentas de resultados de los grandes bancos alemanes y franceses, principalmente.

Según distintas fuentes, incluidos varios redactores de la propia agencia y plataforma financiera, en la prueba participaron Citifix, uno de los mayores proveedores del mercado de divisas del mundo, y Nomura, banco que habría asesorado al FMI, que meses antes pidió un informe a varias consultoras para saber el impacto de la posible retirada de Grecia. La entidad japonesa niega que recibiera ninguna petición del organismo internacional, pero lo cierto es que el 18 de noviembre del pasado año difundió un estudió tan revelador  como la imagen que aquí pueden ver sobre tan delicado asunto.
Jans Norvdvig y Charles Sl-Arnaud, dos de sus analistas del equipo de renta fija, advirtieron que “el riesgo de la ruptura de la eurozona ha subido notablemente en los últimos meses, ya que las autoridades europeas han fracasado en poner una barrera creíble en el mercado europeo de bonos”. Debido a ello, los expertos de Nomura aconsejaban a sus clientes que tuvieran en cuenta las consecuencias de una probable revaluación del euro, al que llamaban ECU-2, tanto las jurídicas, como las relacionadas con el valor de los activos y sus efectos en los balances.

La aplicación desapareció de Bloomberg con el mismo oscurantismo que apareció. La plataforma se ha limitado a señalar que "cumple con todos los planes de contigencia en el desarrollo normal de los negocios", incluido el escenario de una quiebra del bono soberano de un país y el cambio de divisa. Un ejercicio que ha generado todavía más especulaciones de las que ya circulan asiduamente por las plazas financieras, donde la volatilidad se ha convertido en la reina de los océanos bursátiles. En los días posteriores a las elecciones griegas, las pruebas han continuado en las mesas de back officede los bancos, donde existe una especial preocupación por el futuro de España y la reaparición de la peseta, motivo por el cual esta semana la prima de riesgo superó los 570 puntos.

Pero de eso no se dice nada, claro, no vaya a ser que el susto se convierta en ataque al corazón, sobre todo en Alemania, donde están hasta las narices y con razones de financiar a políticos corruptos, como los españoles y los griegos –disculpen los honestos en el caso de que los haya-, colectivos que no han sufrido todavía ningún Expediente de Regulación de Empleo (ERE) pese al exceso evidente de maleantes. Es mejor despedir profesores, médicos, investigadores, bomberos, inspectores de Hacienda, recogedores de basura que ajusticiar a los que han provocado la bancarrota técnica del Estado.

En nuestro país tenemos más de 445.500 de esos tipos, 300.000 más que en Alemania, donde viven la mitad de personas. Si estos son los que van a restituir la situación y la dignidad del ciudadano de a pie, estamos arreglados.  El lobo cuidando a las ovejas.

Sean felices y a ver si entre todos despertamos a las ovejas.