El Gobierno cierra en falso el rescate y prorroga la agonía de la banca española



Lo dice un veterano economista experto en sistemas financieros: “Se mantiene la interinidad”. Y lo justifica con un argumento: “Hasta septiembre las necesidades de capital de la banca seguirán sin cubrirse, y luego comenzará a correr un largo calendario de nueve meses. Es decir, nos quedan por delante muchas incertidumbres”. La crítica es generalizada: el Gobierno ha dejado abiertos muchísimos frentes, lo que va a decepcionar a analistas e inversores y puede reanudar los ataques contra la deuda y la bolsa españolas tras la tregua de los últimos días.

Entre estas incertidumbres destacan la falta de datos individuales, qué va a pasar con las entidades inviables, cuáles de las entidades del grupo "heterogéneo" situado entre las tres grandes y las cuatro nacionalizadas necesitan capital y cuáles no, por qué se ha exigido un ratio de capital de sólo el 6%, por qué se aplazan ahora las dos subastas en curso que habían sido confirmadas el miércoles, qué condiciones se van a imponer al sector y para qué se retrasa a septiembre la concreción de las necesidades individuales cuando se suponía que el proceso iba a acabar en julio.

Y todo ello en un contexto macroeconómico extremadamente complejo que se refleja en las propias pruebas de esfuerzo. El escenario 'base', que es en principio el más probable, parte de una caída del PIB del 0,3% en 2013, lejos del crecimiento del 0,2% previsto por el Gobierno en el Programa de Estabilidad; mientras que para 2014 prevé un avance del Producto Interior Bruto equivalente al 0,3%, también muy lejos del 1,4% estimado por el Ejecutivo hasta ahora.

Hay, sin embargo, una cosa positiva. En su opinión, lo más relevante de las pruebas de esfuerzo (stress test) es que dejan meridianamente claro que lastres entidades de mayor tamaño (Santander, BBVA y La Caixa) no requieren capital adicional, lo cual es un elemento de “tranquilidad hacia el exterior”- En todo caso, lo que está claro es que los 62.000 millones están dentro del rango esperado, por lo que no cabe ninguna sorpresa; y, de hecho, coinciden con los 66.000 millones de endeudamiento del FROB que autorizó hace unos días el Congreso.

No obstante, algunos analistas consideran que esta cifra se queda corta, y que habría sido mucho mejor utilizar todo el rescate disponible, los 100.000 millones, para despejar de una vez todas las dudas sobre nuestro sistema financiero. Y achacan a que la cifra final haya sido moderada (en el rango bajo se sitúa en 51.000 millones) a que sólo se ha exigido un core capital del 6% en el escenario adverso. Esto se justifica, según algunas entidades, porque el capital está precisamente para absorber pérdidas y no tiene sentido mantenerlo por encima del 9% (es decir, no usarlo), cuando hay que hacer frente a pérdidas del orden de 250.000 millones. Pero esa argumentación no convence a numerosos analistas.

Entre ellos se sitúa UBS, que anoche emitió una nota titulada "Test de estrés: otra oportunidad perdida". El banco suizo critica que no se exija un 9% de capital y recuerda que los dos Reales Decretos de Luis de Guindosya exigían 50.000 millones a las entidades, luego no hay un incremento de los requisitos. Tampoco entiende por qué no se dan datos individuales ni el enorme plazo (un año hasta junio de 2013) concedido al sector para recapitalizarse, cuando hay una urgencia tremenda por zanjar de una vez el problema de la banca española.

¿Quien va a ser rescatado?

La crítica más extendida es la falta de resultados por entidades, lo que abre muchísimos interrogantes. El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, y el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, sólo aclararon que el grueso de las necesidades corresponden a las cuatro nacionalizadas - Bankia, CatalunyaCaixa, NovaGalicia y Banco de Valencia- y que las tres mayores no necesitan nada. El resto forman un batiburrillo donde algunas "no necesitan capital" (caso del Sabadell), otras podrían tener que conseguir recursos por su cuenta y otras necesitarán ayudas públicas, pero no se sabe quién está en cada situación. El FMI identificaba 10 entidades con necesidades adicionales de capital. Esta falta de transparencia no sólo enfada a los mercados sino que pone bajo sospecha a todo el grupo.

Esto tiene otra consecuencia, que es la necesidad de aplazar las dos subastas en marcha -CatalunyaCaixa y Banco de Valencia- hasta que los compradores conozcan sus cifras, lo que no ocurrirá hasta septiembre. Se trata de la enésima rectificación del Gobierno en la reforma financiera, puesto que ayer mismo había entidades preparando su oferta por la caja catalana y el miércoles había comunicado a los interesados que se reanudaba la del banco valenciano, con el 15 de julio como fecha para presentar las ofertas vinculantes.

No habrá ayudas para las inviables... pero no se liquidarán

Otra contradicción flagrante es la referida a las entidades inviables. Latorre dijo inicialmente en la rueda de prensa que la Comisión Europea va a exigir que no se concedan ayudas a entidades no viables e incluso llegó a calificar de "muy estricta" la política comunitaria a este respecto. Sin embargo, más adelante aseguró que "el Gobierno no contempla liquidar ninguna entidad porque es la solución más cara", y prefiere seguir con soluciones más baratas que pasan por sanear estas entidades, reestructurarlas y poner en valor su negocio.

Finalmente, ni Restoy ni Latorre despejaron qué condiciones se van a imponer a los bancos que reciban dinero del rescate escudándose en que todavía se está negociando con Bruselas. Sin embargo, hay una serie de condiciones que se han impuesto en los otros países rescatados y de las que será muy difícil que España se libre: desinversiones, cierre de oficinas y reducción de plantilla, prohibición de dividendos, limitación del salario de los gestores, prohibición de dar depósitos con condiciones mejores que las del mercado, prohibición de acometer adquisiciones o reducción del ratio de créditos sobre depósitos.