Alemania 'chupa' los ahorros de toda Europa y ya se financia al 0,07% a dos años



La economía alemana continúa haciendo historia. Hasta el extremo de que, por primera vez desde que la agencia Bloomberg cuenta con series históricas (año 1994), se financia a 30 años a menos del 2%. En concreto, al 1,994%. En las emisiones a más corto plazo las rentabilidades son todavía mucho más bajas. Ayer, la rentabilidad del bono alemán a cinco años se situó en el 0,461%; mientras que el bono a dos años marcó un histórico 0,07%.

Para hacerse una idea de lo que significan esas rentabilidades, hay que tener en cuenta que el bono español a 30 años cotiza al 6,53% (más del triple), mientras que las obligaciones a 10 años continúan por encima del 6%, lo que supone un sensible encarecimiento del servicio de la deuda.

Esta evolución refuerza el papel de Alemania como país refugio en tiempo de convulsiones monetarias. El país de Angela Merkel, en particular, se está beneficiando del dinero que sale de los periféricos -España, Italia, Portugal y Grecia-, que están sufriendo una importante fuga de capitales hacia países más seguros del área de influencia de Alemania. La rentabilidad del bono a diez años de Finlandia ha caído hasta el 1,7% y el de Holanda, al 1,8%. Estos tres países, junto a Austria, conforman el ‘núcleo duro’ del eurocontrario a que el Banco Central Europeo (BCE) reanude su programa de compra de deuda soberana de países en dificultades. O, incluso, al lanzamiento de eurobonos.

La caída de las rentabilidades hay que vincularla a la crisis del euro. Los inversores cada vez confían menos en que Grecia pueda continuar en la moneda única, lo que podría provocar una reacción en cadena. Otros países podrían salir del euro, y eso explica que los flujos de capital se desplacen hacia Alemania, cuya moneda -el euro- tendería a revaluarse.

La fuga de capitales no sólo está beneficiando al Tesoro alemán, también a la banca, cuyos depósitos están creciendo con fuerza procedentes de los países más afectados por la crisis del euro, como ayer puso de relieve un informe de Fitch, la agencia de calificación de riesgos.

Mientras esto ocurre, Alemania continúa con su negativa a lanzar eurobonos. Y ayer lo dijo claramente la canciller Merkel antes de la cena informal del Consejo Europeo, que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de los 27. Merkel dijo en Bruselas: "Me remito a la situación jurídica: los tratados de la UE prohíben que se garantice mutuamente la deuda de otros Estados", lo que, a su juicio, incluiría los eurobonos, afirmó a su llegada a la cumbre.

‘Sí’ y ‘no’ a los eurobonos

De hecho, dijo, los tipos de interés demasiado parecidos y bajos -previos a la crisis- han contribuido a un “importante endeudamiento” en la eurozona, opinión que contrasta con la del presidente francés, François Hollande,quien en la cumbre ha pretendido presionar a favor de la mutualización de la deuda en la zona euro, informa Efe. Como el propio Mariano Rajoy.

Los ‘halcones’ alemanes de la política monetaria suelen recordar que en países como España los tipos de interés eran sensiblemente superioresantes de la llegada del euro, en 1999. Y que, por lo tanto, era Alemania quien menos se había beneficiado de la moneda única en términos de precio del dinero.

Cuando nació la moneda única, el tipo de interés medio de la deuda pública española se situaba en el 5,65%, mientras que en marzo de este año -y pese a la escalada de rentabilidades derivada de la crisis del euro- se situaba en el 4,02%. A principios de los años 90, llegó incluso a alcanzar el 10,92%.

En la Cumbre de ayer, al menos formalmente, no se abordó ni el espinoso asunto de los eurobonos ni la compra de deuda por parte del BCE. Oficialmente sólo se habló de elaborar una agenda del crecimiento que pasa por aumentar los préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) a proyectos medioambientales, energéticos o relacionados con lasinfraestructuras.

Colaboración más estrecha en la Eurozona

Para Alemania, una agenda del crecimiento significa profundizar en elmercado interior, mejorar el funcionamiento del sector de los servicios y una colaboración más estrecha en la eurozona en cuanto a las reformas estructurales, como las de los sistemas sociales y las normas delmercado laboral. "Voy a proponer que se mejore la movilidad laboral, porque en algunos países se busca a trabajadores cualificados y en otros hay una elevada tasa de desempleo, especialmente de jóvenes, algo que se podría mejorar a través de agencias de empleo europeas y una mejor colaboración de los centros nacionales”, destacó Merkel. Pero eso sí, dejando claro una idea: “No vamos a decidir nada hoy [por ayer]", dijo.

Y Merkel no está sola. Ayer, el primer ministro de Finlandia, Jyrki Katainen, afirmó: "No estoy a favor [de los eurobonos], durante demasiados años demasiados países han tenido préstamos a precios demasiado bajos, no quisiera que este problema se institucionalizase creando los eurobonos", afirmó. Mientras que el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov, también se mostró poco proclive a la mutualización de la deuda al afirmar que respalda firmemente el crecimiento "pero sobre la base de la disciplina fiscal, antes que sobre la base de nuevos créditos". Ambos socios de Rajoy en el Partido Popular Europeo.