Motivos ocultos y efectos inesperados (I): El billón de euros del Banco Central Europeo

El mes pasado el conocido economista John Mauldin publicaba en el NYT (New York Times)  el artículo llamado "Unintended Consecuences" (que traduciremos como "Consecuencias Inesperadas"). En él explica que, para todas las leyes aprobadas apresuradamente por el Gobierno, como respuesta a la crisis actual o reciente, se obtienen al menos dos efectos inesperados que tendrán iguales o peores consecuencias que el problema inicial. En Nueva Peseta creemos que entre las medidas apresuradas y los efectos inesperados subyace un factor intermedio de desconfianza o de motivos ocultos, que nos lleva a pensar que en un futuro próximo estas leyes derivarán en nuevas medidas poco populares. Abrimos una sección para exponer nuestro punto de vista sobre lo que está aconteciendo.

1.- El reparto del billón de euros del Banco Central Europeo (BCE) a través del LTRO (Operación de Refinanciación a Largo Plazo)
Hecho: Del billón de euros que el BCE * (Banco Central Europeo) ha puesto a disposición de los bancos europeos, España ha percibido un 52%. Este dinero no va destinado a que podamos mantener pensiones, educación, etc. Recordemos que esto es un problema de deuda, y la deuda es generada en los bancos. Pero, ¿por qué son tan generosos de darnos el 52% estando Grecia, Portugal e Italia (los llamados países periféricos) como están?
Motivos ocultos: Este dinero ha sido destinado a que los bancos compren la deuda pública española (conocido en el argot financiero como hacer un Juan Palomo*), evitando así que el problema de deuda española afecte a otros países. Italia está haciendo lo mismo que España. Este flujo de dinero durará tres años, por lo que durante este tiempo los bancos, en principio, seguirán comprando deuda. También, en principio, los forasteros que la posean se irán deshaciendo de ella y, en principio, seguiremos dentro del Euro. La realidad es que, como los que poseen la deuda saben que tienen que deshacerse de ella, y los que imprimen billetes pueden hacerlo al ritmo que quieran, este proceso puede acelerarse o ralentizarse a su antojo.
Efectos inesperados (un ejemplo imaginable, los intereses de la deuda en un año): Nos encontramos en el salón de actos del Banco de España donde se va a celebrar la subasta de la deuda pública (perteneciente al Tesoro Público). Los únicos asistentes son los presidentes de los bancos españoles, que como decíamos anteriormente han percibido dinero del BCE para que compren la deuda pública. Hipotéticamente estos bancos han recibido 100 euros entre todos, con la condición de que devuelvan 101 euros en determinada fecha (interés al 1%). Solo están ellos presentes porque el que estaba comprando anteriormente era el BCE, y ha delegado su función en estos bancos. Comienza la subasta:
a) El Tesoro Público quiere pagar poco por financiarse (esto significa vender la deuda con un interés lo más bajo posible), pero como la situación del Tesoro Público es dudosa, este interés tiene que ser más alto porque conlleva más riesgos. Tras hacer balances la subasta se abre con un 5% de interés ( el Tesoro tiene que pagar 105 euros al que le compre la deuda cuando le toque devolverla). También tiene que tener cuidado con no subir demasiado el interés (ya que, de forma resumida, esta subida aumenta también la prima de riesgo).
b) Los bancos se encuentran en una situación ventajosa, ya que el Tesoro Público necesita vender como sea, y además tienen los 100 euros del BCE en su bolsillo. En caso de comprar la deuda con un 5% de interés, y de devolver al BCE los 101 euros, ellos automáticamente se embolsan 4 euros. Los bancos no se van a conformar con los 4 euros. Saben que si aprietan un poco más pueden llegar a un 6 % (ganando 5 euros), pero no pueden hacerlo mucho más, porque si llega a una cifra X (límite de la prima de riesgo a partir de la cual el Tesoro, los bancos y  España en general, están arruinados) al ordenador que controla la suma total de la puja le entra el virus de la desconfianza mundial, que afecta a los ordenadores del Tesoro Público y a los de la banca española, produciendo una catástrofe 20 veces mayor que la de Lehman Brothers (y eso es mucho). 
Efecto inesperado 1: Los bancos españoles ganarán más cuanto más ascienda nuestra prima de riesgo (traidores). Todo esto mientras leo que S&P ha bajado el rating de la deuda española.
Efecto inesperado 2: Si el banco consigue comprar a un interés del 6,5 %, por ejemplo, significa que, después de saldar su deuda de 101 euros con el BCE, y suponiendo que cobran los 106,5 euros por financiar la deuda española, habrán obtenido 5,5 euros simplemente por ser los únicos participantes en la rifa.
Efecto inesperado 3: Los 5,5 euros salen de los bolsillos del contribuyente. Pero la realidad es que el BCE nos ha prestado 500.000.000.000 ( el 52 % del billón redondeado), por lo que  tendremos que pagar los contribuyentes 27.500.000.000 euros.  No los bancos, no el BCE. Lo pagamos nosotros los contribuyentes. Estas partidas de dinero están contempladas en los Presupuestos Generales del Estado, al igual que la sanidad, la educación, etc. Con lo cual estamos pagando por algo que no se nos va a devolver de ninguna forma tangible. Puede que nuestro futuro sea pagar por cosas que no podemos ver ni tocar.  
Efecto inesperado 4: Volvemos a dejar una posible salida de la crisis en manos de los bancos. Sobra decir que es la pescadilla que se muerde la cola.